Este pasado diciembre se hizo el lanzamiento del libro “Occupying Wall Street” (Ocupando Wall Street) por la editorial independiente orBooks. Escrito “por el 99%” se lee en su portada, siguiendo los principios del OWS y otros movimientos actuales como Anonymous que rechazan el protagonismo y la titularidad del liderazgo.

Hasta ahí, esta parece una noticia más de las eventualidades culturales que se van generando vertiginosamente en en estos últimos años en torno a los fenómenos “crowd” que no sólo tienen implicancias en procesos creativos sino también en los hechos políticos, y, por qué no, en la Economía de la Cultura: Un libro, escrito por varios actores “anónimos” del Occupy Wall Street, sobre la historia y desarrollo de esta protesta inédita, a sólo 3 meses de su incio. Pero este experimento creativo puede ser paradigmático:

Nos llaman mucho la atención los pormenores de esta publicación, que pueden ayudarnos a entender los nuevos paradigmas que se van gestando en la relación Creatividad + Tecnología + Propiedad Intelectual:

1. Nuevos modelos de negocio – Nuevos modelos de gestión

orBooks fue fundada por Colin Robinson, quien trabajó para una importante editorial de EEUU hasta hace 3 años cuando perdió su empleo, pero no perdió la experiencia. Decidió explorar los nuevos modelos de distribución que tienen a la tecnología como aliada. orBooks.com imprime libros “on-demand” (según a la demanda) como una lógica comercial austera, ecológica, y racional, en fin progresista como su línea editorial. Si bien mediante su portal de internet realiza la venta de sus publicaciones a cualquier parte del mundo, orBooks también terciariza la distribución mayorista de sus libros.

2. El Copyright Vs. El Occupy ?

El modelo “ocupa” (occupy), tiene como una de sus bases ideológicas la toma – idealmente pacífica – de espacios privados (edificios, casas, equipamientos, abandonados o sub-utilizados) o espacios públicos (calles, plazas, parques, edificios públicos, etc.). Se dice que la ocupación de la plaza Sol de Madrid ha inspirado la ocupación de Wall Street. Este modelo, puede ser entendido – si se lo ve del lado progresista – como la respuesta espontánea de un grupo social o pueblo ante el fracaso de la Democracia o la desequilibrada distribución de los recursos disponibles (véase Los Sin Tierra).

Erróneamente, muchos piensan (y practican) que el modelo “ocupa” implica robar o desplazar el derecho de otro, por lo que en muchos casos esta expresión se ha degenerado, especialmente en países de Sudamérica. Otros tratan de justificar en base a esa manipulación de conceptos la apropiación no consentida de las creaciones de otros: Ej. la piratería.

El libro “Occupying Wall Street” (OWS) se presenta a sí mismo como el libro, si bien no oficial, testimonial de los primeros tres meses del OWS, “escrito por el 99%” de sus protagonistas y siguiendo los principios progresistas del OWS tanto en su concepción, redacción, edición y distribución. Tanto es así que en su presentación se lee “All profits from this book will be donated to Occupy Wall Street” (Todas las ganancias del libro serán donadas al OWS)

Pero, un momento. No sería más lógico y coherente a los principios del Creative Commons más puritano (miren que este libro fue una creación colectiva del “99%” de los manifestantes del Occupy) el difundir este testimonio de la historia del OWS, contada por sus mismos protagonistas. mediante la liberación de la copia irrestricta del mismo?, para que cualquier persona pueda imprimirla, en cualquier formato, y distribuirla a los cuatro vientos ?.

Aquellos fundamentalistas que defienden el Copyleft como el único modelo posible para el fomento de la creatividad y el conocimiento – muchas veces desde una posición más retórica, demagógica, que científica – estarán confundidos o decepcionados del modelo de “negocio” optado por orBooks que edita los libros y luego los vende a través de licencias exclusivas para determinadas distribuidoras.

Muchas veces se olvida que el Copyleft en primer lugar no necesariamente significa “regalar” el producto creativo, o la “gratuidad” del arte, como muchos pretenden hacer creer (las licencias copyleft, tienen también sus diversos niveles de condicionamientos y restricciones). Es más, los demagogos del Copyleft olvidan que no existiría el Copyleft sin la base (legal) del Copyright, por tanto desconocen que lo que el mundo actual necesita no es una posición maniqueista o un ataque frontal al Copyright, sino reformarlo, aggiornarlo a los tiempos que corren, flexibilizarlo, racionalizarlo, adaptarlo a las necesidades específicas, sin perjuicio de que el Copyleft siga su camino evolutivo y halle sus propias fórmulas. Ambos, Left y Right son aplicables a tan diversos intereses, como diversas son la creatividad y las necesidades, no se puede ser fundamentalista.

OR Books is a new type of publishing company. It embraces progressive change in politics, culture and the way we do business.(*)

En nuestro criterio, orBooks no podría lograr una importante recaudación de la venta de los libros que retroalimente (literalmente) al movimiento OWS, si se pondría a regalar el producto literario y no decidiera venderlo o controlar su venta. Más aún, probablemente su impacto ideológico esperado se desvanecería si no se combinara el Creative Commons en el proceso literario de su elaboración con las Licencias restringidas del Derecho de Autor (Copyright) que posibiliten su distribución a gran escala que a la vez recaude los fondos para que el OWS se mantenga vivo. De hecho, el libro “Occupying Wall Street” será comercializado por grandes distribuidoras a nivel global. Esto no sería posible si los agentes de distirbución y comercialización no se verían amparados por las licencias de Derecho de Autor (como los derechos de reproducción y comercialización).

En este caso, orBooks* no traicionó los principios en los que se inscribe, al contrario, supo usar inteligentemente los recursos actuales del mercado y del sistema legislativo-comercial para darle un gran valor, publicidad y efectividad a su producto literario. De otra forma, correría el riesgo que su valor creativo quede encerrado entre “4 paredes” sin mayor trascendencia, sólo una anécdota, un panfleto.

3. El problema no es en sí el Copyright, es la especulación.

Actualmente, las licencias de Derecho de Autor son moneda de cambio en las industrias culturales o, más ampliamente, en las industrias creativas. Pero como en casi todo sector industrial, la especulación que realizan los dueños del capital, ligados a los dueños del poder político, han reducido al autor, o creativo a una simple maquinaria de valores intangibles, y el juego de licencias a nivel global pasa por varias manos especulativas que terminan por encarcer el producto creativo y volverlo inaccesible para importantes segmentos sociales.

Pero este juego especulativo no es endémico de los países desarrollados. La piratería en nuestros países, si bien responde a problemas socioeconómicos estructurales, también juega este juego especulativo de las licencias “liberadas de facto” (“ocupadas” de facto), haciendo rica a una pequeña élite, la punta de la pirámide pirata, a costa de otros operadores. En el caso boliviano, está por demás decirlo, la especulación pirata es un factor insoslayable del alarmante estancamiento de la creatividad que vivimos.

La especulación comercial del Derecho de Autor se ha visto tan protegida y promovida por el poder politico de la mayoría de los países – véase por ejemplo el Proyecto S.O.P.A. (1) -,  que la vigencia postmorten del Derecho de Autor se extiende cada vez más en las legislaciones.

Originalmente, el Derecho de Autor podía ser explotado por el autor por no más de 10 años. En los primeros ordenamientos normativos de Inglaterra sobre este asunto, se otorgaba al autor en vida la vigencia de 5 años de los derechos de explotación sobre su obra, luego de esto el Estado se hacía “propietario” de los derechos con el fin de promover el conocimiento y la ciencia: como fin último, el interés social – dominio público – sobre la producción intelectual de la humanidad.

La lógica era que el autor devolviese de algún modo a la sociedad todo el background que ésta le otorgó para alimentar su creatividad. Los grandes adelantos científicos se desarrollaron en los países anglosajones no por casualidad.

Pero la evolución de las legislaciones con el tiempo derivó en la irracional vigencia de los Derechos de Autor aún después de varias décadas de muerto el autor, haciéndole juego a los intereses especulativos de las grandes corporaciones. En muchos casos, estas corporaciones especuladoras tientan a los herederos que no siempre guardan los mismos intereses científicos, creativos, artísticos de quienes recibieron el legado.

En el peor de los casos, existen obras que nunca fueron o serán publicadas por el desinterés de los herederos, perdiendo la humanidad importantes aportes de sus mejores creativos.

El español Jesús Prieto de Pedro, de la Universidad Carlos III de Madrid,  una eminencia mundial de la investigación del Derecho de la Cultura, hace unas semanas nos sorprendió con una propuesta revolucionaria para este tiempo: Derechos de Autor protegidos, sí, pero sólo para el autor, no más para sus herederos. Las legislaciones deben reformar el Derecho de Autor, limitando su tiempo de vigencia, no extenderlo más como vienen haciéndolo.

Sin duda, esta propuesta teórica será duramente resistida por las corporaciones y los agentes que especulan con las licencias. Podrán los Estados volver a pensar en el interés social de acceso al conocimiento antes que en el interés monetario de corporaciones privadas especuladoras ?; podremos encontrar un equilibrio entre el interés público y el privado ? (que es la idea basal de Prieto de Pedro); podrán los agentes implicados en los sectores creativos encontrar el equilibrio y las medidas justas de aplicación del copyright y el copyleft, sin perderse en la demagogia ? (el caso de la Editorial orBooks, nos tira algunas chispas de luz sobre un posible modelo que se va gestando para el futuro).

Lo que parece sentirse ya es que las instituciones estatales, de lo viejas y retrógadas que están, terminarán por quedar inservibles ante la emergencia de modelos paraestatales que se ocupen mejor del interés del creador y del interés común, de la mano de la tecnología.

Gonzalo Ordóñez

* Uno de los libros de OrBooks, entró en la lista de Times de los más vendidos.

* El perfil de OR Books en Twitter dice: “OR Books is a new type of publishing company. It embraces progressive change in politics, culture and the way we do business.” (Or Books es un nuevo tipo de empresa Editorial. Adopta los cambios progresistas en la política, en la cultura y  en el modo que hacemos negocios)

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(1) Proyecto Ley S.O.P.A